En Badaro, barrio animado del centro de Beirut, bares y restaurantes permanecen abiertos pese a bombardeos en suburbios sureños a solo dos kilómetros. La corresponsal Etel Bonet reporta que propietarios temen escalada que ahuyente clientes, reduciendo capacidad al 50-60% y forzando cierres nocturnos.
Comerciantes insisten en trabajar con positivismo porque la situación está fuera de control. Vecinos evitan salidas nocturnas pero mantienen rutina diurna en calles arboladas y terrazas, aunque la normalidad es frágil tras múltiples guerras libanesas.
Habitantes expresan deseo de paz, reconociendo miedo infantil a explosiones pero negándose a irse. La inquietud crece por posible escalada entre Israel y Hezbollah que atrape a Beirut en el conflicto.