Agostina Páez, abogada argentina procesada en Río de Janeiro por injuria racial tras un gesto racista en un video viral, reveló amenazas de muerte del Comando Vermelho que la vigilan frente a su departamento y la llaman "racista". Recibió mensajes como "te estamos esperando atentamente" y advierten estar afuera de su hospedaje.
Agostina explicó su rutina de terror en Brasil: se mudó varias veces por miedo tras filtración de su dirección, sale encapuchada y con lentes para no ser reconocida, sufre ataques de pánico y está bajo tratamiento psiquiátrico y psicológico vía Zoom desde Santiago del Estero. Extraña a su familia, perrito y trabajo, pasa días sin levantarse de la cama ni comer, confinada por la tobillera electrónica y temor en la calle.
Su abogada Carla Junqueira busca revocar las cautelares para que responda el proceso desde Argentina, argumentando que no es prófuga y que la embriaguez o emoción violenta no atenúa en casos de racismo según la Suprema Corte brasileña de 2025. El juicio oral inicia el 24 de marzo, pero penas efectivas solo tras tercera instancia; pide humanizar el caso como reacción a provocación del hombre que se tocó los genitales.
Agostina se disculpó públicamente, rechazó justificar su "horrible" acto, prometió campañas antirracistas de por vida y pidió a argentinos interiorizarse sobre racismo en Brasil antes de viajar. Niega intención racista premeditada, acepta consecuencias pero suplica volver por seguridad; conductores dudan del rol consular en protección.