La abogada argentina Agostina Paez contó en detalle el incidente ocurrido el 14 de enero en el bar Barzín de Ipanema, Río de Janeiro, donde ella y sus amigas fueron acusadas de injuria racial tras una discusión por supuestos consumos no pagados.
Agostina explicó que llegaron al lugar a medianoche, consumieron pagando al momento con PIX y tienen comprobantes, pero al salir les exigieron pagar más, lo que desataron argumentos con empleados. Niega haber insultado adentro del bar con gestos o palabras racistas como "macaca" o mono, afirmando que todo es falso y comprobarlo con cámaras sin sonido.
Afuera, tras ser perseguidas y ver a un empleado tocarse los genitales en gesto obsceno, una amiga hizo gesto para calmar y ella reaccionó con gesto de mono del que se arrepiente profundamente. Recibe amenazas de muerte, incluyendo del Comando Vermelho, vive con tobillera electrónica, ansiedad y medicación, temerosa por su juicio el martes 24 ante el juez Orlando Feitosa.
Los conductores cuestionan la desproporción de hasta 15 años de prisión, destacan acoso machista de empleados y policía que la fotografió, y critican construcción mediática contra ella como argentina racista. Su abogada Carla Junqueira gestiona diplomacia, pero Agostina solo espera imparcialidad judicial para volver a Argentina.