En el supermercado Los Panas de Pagón 1200, regenteado por una familia dominicana, la Policía de la Ciudad y perros K9 inspeccionan por estupefacientes mientras la Agencia Gubernamental de Control verifica habilitaciones.
Wilkin, empleado con 15 años en el país, habla en vivo: el local familiar atiende 24 horas con puerta cerrada de noche, vende comida preparada y admite robos previos pero respeta la presencia policial constante, dos o tres operativos semanales.
Describe la zona como siempre caliente por prostitución, drogas y robos, peor de noche con foráneos, pero nota mejoría reciente por más policía; planea mudar por sus hijos argentinos de 10 y 14 años.
Apoya deportación de extranjeros delincuentes y el lema "nada debe, nada teme", insiste en que todo está en regla pese a ventas lentas y clientela variada incluyendo prostitutas y dealers.
Explica pautas a hijos para evitar peligros y destaca respeto de vecinos locales versus desubicados externos.