La gran mayoría de los vecinos del complejo de Parque Patricios se niega a regresar a sus departamentos más de dos semanas después del derrumbe del 2 de marzo, pese al levantamiento parcial de la clausura en 175 unidades de las torres del sector 2.
Los residentes denuncian falta de confianza en la empresa constructora, que ignoró reclamos previos por grietas, inundaciones en terrazas y filtraciones durante seis años, y ahora avala el regreso con peritajes propios. Solo cuatro o cinco aceptan volver, mientras otros retiran pertenencias pero no se quedan.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó operativos con gasistas y electricistas matriculados para asistir en la reconexión de servicios como luz, agua y gas, pero los vecinos exigen peritos independientes y temen por la estabilidad de las cinco torres apuntaladas. Tienen hoteles pagos hasta el 25 de marzo, después reina la incertidumbre.
Una vecina de la Torre A, cuyo departamento quedó socavado por el colapso de cocheras, no puede regresar y reclama a la constructora un alquiler temporal, ya que no se comunica directamente. Expresa angustia por perder su hogar con muebles a medida y extraña a sus tres perras, destacando el estrés postraumático generalizado.