Diecinueve días después del derrumbe parcial del estacionamiento y parque interno en un edificio de Parque Patricios, los vecinos recibieron autorización para regresar. Algunos volvieron, pero la mayoría teme por rajaduras y daños visibles.
En las torres se ven grietas profundas, boquetes hechos por bomberos y cláusulas en departamentos. Falta gas en muchos, agua recién restablecida tras inundaciones, solo hay luz en pasillos.
Los residentes expresan alegría por volver pero preocupación por el aspecto apocalíptico, polvo y obras pendientes. Priorizan la seguridad estructural antes de reponer lo perdido.