En Usberg, Alemania, un taller familiar con 70 años de historia tiñe huevos blancos para Pascua utilizando una receta invariable de goma laca, cera de carnauba y alcohol, produciendo hasta 34.000 huevos por hora en temporada alta.
Los huevos provienen de granjas regionales con métodos ecológicos y en establo; el director general Marcus Rottenhall atiende a 500 clientes en 250 km, atrayendo visitantes del sur de Alemania para ver el proceso en vivo desde septiembre hasta Semana Santa.
Periodistas debaten si el tinte penetra la yema o solo la cáscara, concluyendo que parece superficial y orgánico.