El índice pizza de la consultora Moiguer reveló que el sueldo mínimo alcanza hoy para comprar solo 12 pizzas, contra 33 unidades en 2015, mostrando una fuerte pérdida de poder adquisitivo en medio del fin de semana largo.
En calle Corrientes, los precios promedian entre 25.000 y 28.000 pesos por pizza grande de muzarela, mientras la gente opta por hacerlas en casa para ahorrar. Entrevistados contaron que hace tiempo no comen pizza comprada por los altos costos, y pizzeros como José de Boedo venden a 17.000 pesos pero despidieron a cuatro de siete empleados en tres meses por caída de ventas.
Emprendedores familiares como Patricia planean vender prepizzas caseras a 8.000 pesos, con costos de 5.000, destacando la mozzarella y aceitunas como lo más caro. Rubén de Lanús ofrece a 12.000 sin alquiler alto, y Fabi vende a 7.500 criticando precios de hasta 40.000 que califican de excesivos.
Los precios varían por barrio: más baratos en zonas populares (8.000-12.000) que en Palermo (30.000), con dispersiones en supermercados y llamados a comparar para no pagar de más. Turistas de Chile y Bahía Blanca notan Argentina más cara ahora, y locales reinventan kioscos en pizzerías ante cierres masivos.