En jornada explosiva del juicio por cuadernos de la corrupción, el chofer Oscar Centeno, testigo clave, se negó a declarar por consejo de abogados pese a haber detallado antes entregas de bolsos a Néstor Kirchner y Cristina Kirchner en 60 carillas.
Investigadores ven inteligente su silencio para evitar contradicciones ante abogados K que buscan masacrarlo; Centeno rechazó declarar "por ahora" ante el tribunal.
Claudia Huberti, imputada colaboradora, denunció amenazas de muerte y vive en "estado de terror permanente", afirmando "no soy traidor, soy arrepentido".
Audiencia incluyó varios imputados colaborando, pero Centeno optó por silencio estratégico en medio de amenazas, silencio y desesperación.