Bancos cobran 96,8% anual en préstamos personales, tres veces la inflación, mientras fintechs, financieras y cooperativas llegan al 251%, generando usura que impide pagos y lleva a previsionar pérdidas. Empresas financieras no pueden embargar sueldos como los bancos y enfrentan vacíos legales.
El costo financiero total incluye seguros e impuestos que elevan las cuotas a las nubes, haciendo imposible el repago pese a ingresos iniciales suficientes. Bancos esperan que tasas altas mantengan la morosidad, frenando nuevo crédito y el consumo este año.
La situación genera una bola de nieve con pagos mínimos de tarjetas y refinanciaciones, agravando la crisis económica familiar.