La morosidad de las familias argentinas superó el 10,6% en enero, según datos del Banco Central relevados por CEPA. En préstamos personales llegó al 13,2%.
El ítem no financiero mostró una suba similar a la pandemia, contrastando con el crecimiento económico reportado. Esto evidencia que el repunte no se refleja en el bolsillo.
Los periodistas vincularon el dato con la falta de derrame del PBI y la caída del consumo, pese a cifras oficiales positivas.