Estados Unidos e Israel no buscan quebrar completamente al régimen iraní para evitar un colapso que libere radicalizados sin control y reactive el terrorismo global, prefiriendo contención forzada con ataques selectivos, presión económica y golpes quirúrgicos.
Israel ve a Irán como amenaza existencial que busca su eliminación, mientras EE.UU. prioriza controlarla globalmente. Aliados del Golfo como Arabia Saudita prefieren enemigo débil y previsible por diferencias sunita-chiita.
Ejemplos históricos: invasión Irak 2003 creó ISIS, caída Gaddafi 2011 generó estado fallido en Libia, Afganistán costó 20 años y retirada caótica, todos con radicalización post-intervención.
Ganar la guerra es fácil, pero ganar la paz es complejo.