Daniela Vera Fontana relató en el programa su tormentosa relación con el doctor Roberto Castillo, a quien acusa de episodios de violencia cuando tomaba alcohol, control excesivo y celos que la llevaron a dejar de trabajar para cuidar la casa y a las hijas. La pareja se conoció hace ocho años en un boliche, tuvieron un año feliz, pero tras el embarazo de Olivia comenzaron los problemas, agravados por la pandemia aunque en aislamiento él estuvo mejor.
Castillo abandonó el hogar dejando deudas de alquiler, lo que generó un desalojo inminente y culpa en Daniela por la garante, tía de él. Firmaron dos acuerdos: uno judicial de cuotas alimentarias por 1.900.000 pesos mensuales más colegio (1.200.000) y prepaga (780.000), que él cumple; y un privado civil por mil dólares extras mensuales a cambio de silencio mediático sobre él y su nueva pareja, que él suspendió por un posteo en redes donde ella mencionó que él llegó tarde a un evento escolar.
Daniela asegura que ese dinero extra va al alquiler actual de 100 metros cuadrados para ella y las hijas Olivia (5 años) y Elena, y critica que Castillo muestra una vida millonaria mientras ella lucha. Los panelistas debaten la legalidad del acuerdo de silencio, defienden que él paga lo judicial y cuestionan si sus quejas exceden lo acordado, aunque reconocen su angustia como madre soltera.
La conductora enfatiza el bienestar de las niñas, celebra que Daniela hable libremente pese a cautelar y aclara que el programa da voz a ambos sin tongo ni censura, invitándola como a Castillo. Daniela insiste en que todo depende de la voluntad de él y exige que se haga cargo de su responsabilidad económica y pasada violenta.