Cecilia rescata dos galgos, Bruno y Ancha, durante la pandemia para superar el dolor por la muerte de su golden Tomás (13 años) y labradora chocolate, fallecidos con 15 días de diferencia hace dos años. Ambos tuvieron que ser eutanasiados por sufrimiento terminal en acto de amor.
La veterinaria Leila acompaña el proceso de duelo, equiparable a perder familia, estigmatizado socialmente. Los nuevos galgos, traumatizados por carreras clandestinas, mejoran su ánimo: amor incondicional, reduce estrés, fomenta tolerancia y ordena rutina diaria.
En casa con playa y terreno, duermen juntos con gata. Cecilia enfatiza responsabilidad tutelar 10-20 años. Panel comparte anécdota familiar similar con perrita Lala, destacando empatía ante duelo mascota.
Durante pandemia, galgos abandonados tras fin carreras; organizaciones promueven adopción contra prácticas prohibidas en algunos lugares.