En plena crisis económica, los talleres de costura como el de Gladys reportan mayor demanda de arreglos de ropa por compras en plataformas digitales que no ajustan medidas. Los clientes agregan telas a prendas chicas, hacen dobladillos, ruedos y cambios que a veces superan el costo de la prenda original por mano de obra y diseño.
Gladys detalla precios: un cambio de cierre parte de 35 mil pesos, un ruedo 20 mil pesos. Con el cambio de otoño, pica la demanda por ajustes de temporada pasada, cierres rotos y botones faltantes, además de acortar tapados para modas nuevas.
La mamá de Gladys aporta anécdota sobre cuellos de camisas gastados que dan vuelta para extender uso. En época de crisis, la gente achica, agranda prendas y hace parches para cuidar el bolsillo, transformando ropa con amor y oficio irremplazable por inteligencia artificial.
El taller en zona del Abasto invita a ordenar placares y dar segunda vida a prendas. Gladys y equipo elogian la técnica de dar vuelta cuellos manchados por maquillaje y destacan la pasión por el trabajo manual.