La Unión Obrera Metalúrgica cedió por primera vez en 82 años de historia el manejo de todos los fondos provenientes de aportes de sus afiliados a una empresa privada llamada Ignota, propiedad de una ex concejal de La Cámpora que se queda con el 0,5% del total de esos fondos millonarios.
La contratación fue directa sin licitación, la empresa se creó dos meses antes con solo dos empleados, y su dueña es además empleada de la UOM. Esto ocurrió en medio de investigaciones judiciales porque la UOM enfrenta problemas que la llevaron a esta medida inusual, según reveló la investigación de Nicolau Uñas en el programa.
En las elecciones sindicales en Zárate Campana, bastión del sindicato, hubo violencia, padrones inflados hechos por esta empresa fantasma, barrabravas y comicios impugnados por la justicia. Abel Furlan, secretario general histórico alineado con el kirchnerismo, se autoeligió desoyendo a la justicia, al Ministerio de Trabajo y a los compañeros, instalando una monarquía en el sindicato.
La justicia allanó la UOM tras estas revelaciones, la empresa quedó imputada, y Furlan privatizó el corazón del sindicato con un contrato por 10 años que genera un negocio millonario.