En el día 20 del conflicto, Benjamín Netanyahu aseguró que ataques israelíes desmantelaron la capacidad de Irán para enriquecer uranio o producir misiles y armamento estratégico, afirmando "estamos ganando e Irán está diezmado". Adelantó posible entrada terrestre.
Irán amenazó con respuesta sin moderación a nuevos ataques en infraestructura energética como Part South, según su ministro Abbas Araghchi, exigiendo compensación por daños civiles en cualquier acuerdo de paz.
Irán ejecutó públicamente a tres personas por protestas antigubernamentales previas a la guerra, incluyendo al luchador olímpico Naveed Afkari, para enviar mensaje interno contra disidencias.