Israel atacó el enorme yacimiento de gas Pars en Irán, el más grande del mundo compartido con Qatar, en la primera ofensiva contra infraestructura energética durante la guerra.
Tanques de gas y partes de una refinería fueron alcanzados, generando un gran incendio que equipos de emergencia intentan extinguir tras evacuar trabajadores. Irán advirtió a vecinos evacuar instalaciones ante posible respuesta.
Qatar calificó el ataque israelí como escalada peligrosa que arriesga la seguridad energética mundial. El ejército israelí no comentó y se reportó consentimiento de Estados Unidos, aunque Trump lo negó después.