Los trabajadores despedidos de la fábrica FATE en Córdoba mantienen la protesta a un mes del cierre definitivo, repartiendo 70 kilos de carne y ollas populares entre los 920 afectados gracias a un fondo solidario, mientras exigen la reactivación de la planta única productora de neumáticos para camiones y colectivos en el país.
Silvio Arias, con 19 años en la empresa y 55 años, rechaza la indemnización y reclama volver al puesto de trabajo, único sustento familiar; denuncia problemas de salud por exposición a máquinas sin protección adecuada y que la conciliación obligatoria vence sin pago de sueldos ni reapertura, mientras la familia Madanes Quintanilla no justifica pérdidas pese a ganancias previas.
Sergio, otro trabajador con 5 años de antigüedad, acusa al empresario de maniobra para despedir y recontratar con sueldos a la mitad vía reforma laboral, sin presentar quiebra ni preventivo de crisis; proponen estatización o intervención provincial en el directorio vía proyecto de ley, destacando subsidios estatales históricos y beneficios a Madanes en gobiernos kirchnerista, macrista y dictadura.
Panelistas debaten impacto de importaciones chinas que crecieron 100% con tipo de cambio barato, caída de consumo y pérdida de 50.000 puestos desde cambio de gestión; critican precios altos previos pero defienden industria nacional estratégica, comparan con fábrica china Linglong en Serbia automatizada con 10% de mano de obra, y exigen "prótesis" social ante ajuste sin plan para desempleados.
Los laburantes resisten en la calle 24 horas con marchas anunciadas, solidarios con otros cierres como Lácteos Verónica, y advierten que sin protección al trabajo argentino cierran todo ante competencia desleal global.