Los trabajadores de la planta de FATE en San Fernando cumplen un mes de permanencia tras el cierre de la fábrica, con incertidumbre por el fin de la conciliación obligatoria a la 13 horas. Mantienen la fuerza gracias al apoyo social y solidario, incluyendo bolsones de carne y alimentos priorizando familias con niños y discapacitados.
Jorge Ayala, trabajador de 32 años, afirmó que solo volverán a trabajar cuando ingresen a la planta, lista con máquinas reparadas, energía, materia prima y personal dispuesto. La empresa de Madanes no cumplió obligaciones de la conciliación: abrir la puerta ni pagar dos quincenas adeudadas.
El empresario prefiere pagar multas antes que salarios, mientras los trabajadores esperan asamblea a las 16 horas y posible nueva conciliación provincial. Critican la diferencia de trato: a ellos multan severamente, al patrón no. La planta podría arrancar con voluntad política o del dueño.
Paula Avellaneda reportó en vivo la distribución solidaria de carne y la expectativa por salarios de mañana, en medio de reclamos por venta de la empresa en lugar de cierre y foco en importaciones de cubiertas no controladas que generarán accidentes en rutas.