Un temporal intenso con ráfagas superiores a 80 km/h causó destrozos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. En Moreno, se derrumbó un paredón de supermercado mayorista y un portón que lastimó gravemente a un trabajador, ahora en terapia intensiva.
En Caballito, una pileta de lona voló por el cielo; en Puerto Madero, un rebolino de viento levantó polvo entre edificios. Un árbol cayó sobre un remisero sin heridos, y en Villa Lugano un tornado levantó techos, chapas y vigas de hierro en kioscos y lavaderos.
En Villa Lugano, la tormenta duró minutos pero devastó: sillas volaron a la avenida, toldos cayeron sobre locales y un electricista es buscado para reparar tendidos. Menos mal que lavaderos estaban cerrados por alerta amarilla.
En el colegio Don Orione, alumnos vivieron terror con polvareda y gritos, pero directivos los resguardaron sin heridos. Hoy el colegio funciona normal pese a ramas y postes caídos.