Las ráfagas de la tormenta en el AMBA derribaron un muro de 30 por 6 metros en un mayorista de Paso del Rey, destrozaron techos de galpones con vidrios volados y cartelería colgante, sin heridos pero con escombros y cables de fibra óptica cortados; en Escobar y Garín, remolinos levantaron chapas que volaron a propiedades vecinas, postes y árboles caídos provocaron cortes de luz.
En Puerto Madero, bomberos rescataron a un siluetero enredado en cuerdas como péndulo en un edificio de Grierson al 100, piso segundo, sin poder subir ni bajar por el viento; en Parque Lezama, más de 30 árboles grandes arrancados de raíz o partidos, luminarias caídas, sin cortes de luz por cables subterráneos, vecinos relatan ruido ensordecedor y refugio en juegos infantiles agarrados a estructuras.
En Villa Lugano, Plaza Nicolás Granada quedó como selva con árboles y ramas acumulados, chapa de Lugano Tenis Club voló 30-40 metros, vecinos como Sergio se agarraron a árboles ante cielo negro y crujidos; operarios limpian con volquetes, juegos infantiles cubiertos, sin víctimas pese a gente presente.
Especialistas como Alpio Costa explican ráfagas descendentes del frente frío barriendo horizontalmente, variable en intensidad; no tornado sino viento empujando árboles, lluvia mínima 5-10 mm; en vivo desde sitios, cielo aclarando con arcoíris, cuadrillas gubernamentales podan.