La consultora 1816 estimó que la morosidad en créditos bancarios familiares saltó al 10,6%, lo que significa que más de uno de cada diez préstamos está en mora por más de 90 días. En entidades no bancarias como fintech y billeteras virtuales, la cifra alcanza el 27,4%, con algunos casos superando el 40%.
Los analistas destacaron tasas efectivas anuales del 96,8% en bancos y 251% en no bancarios para préstamos personales, sin contar costos financieros totales que las elevan aún más. Estas cifras resultan insostenibles en un contexto de inflación interanual alrededor del 33%, agravando la bola de nieve de deudas en hogares argentinos.
La situación recuerda niveles de la crisis post-convertibilidad en 2004, superando impactos de subprime 2008, gestión Macri o pandemia. Moody's advirtió que la morosidad seguirá creciendo hasta mitad de año, presionada por caída de empleo, salarios estancados e inflación en servicios.
Expertos vinculan el fenómeno a préstamos iniciales en 2025 cuando el sector financiero ganaba, pero deterioro laboral y ajuste posterior erosionaron capacidad de pago. Incluso en cadena de pagos empresaria hay tensiones por plazos extendidos e incobrables.