Benny, judío nacido en Irán que escapó a los 15 años tras la revolución, relata en entrevista con Nelson Castro desde Israel la discriminación que sufrían los judíos en Irán bajo el régimen, ejecuciones de judíos ricos, reglas islámicas obligatorias, crisis económica con precios triplicados, falta de agua y electricidad, y protestas reprimidas brutalmente.
Apoya los ataques israelíes contra Irán como una "cirugía" necesaria para extirpar el "cáncer del terrorismo" del país enfermo, aunque expresa tristeza por los bombardeos en su patria de origen, a la que ama. Destaca que no hay discriminación contra judíos iraníes en Israel, donde hay figuras clave como un expresidente y jefe militar de origen iraní, y una comunidad de unos 200.000 miembros cerca de Tel Aviv.
Explica que quedan unos 10.000 judíos en Irán, que deben mentir sobre su identidad por miedo, no salen a la calle ante riesgos de acusaciones del régimen, y no pueden comunicarse por corte de internet. Cree que los ataques a figuras clave, plantas nucleares y militares del régimen durarán dos o tres semanas, y que el pueblo iraní apoya a Israel.
Señala a Reza Pahlavi como único líder opositor viable fuera de Irán, aunque sin ejército propio, y espera que parte del ejército iraní lo traicione y lo respalde. El panel en estudio destaca el testimonio como documento clave sobre la comunidad judío-iraní y el sufrimiento bajo el régimen.