El canciller iraní Abbas Araxi sostuvo que el régimen no cambiará su postura sobre el desarrollo de armas nucleares, ratificando la política de Estado contra Israel, considerado enemigo desde 1979.
Araxi, ascendido tras eliminaciones de líderes superiores, rechaza modificaciones significativas pese a rumores de flexibilidad para un acuerdo. Se recuerda la fatwa de Ali Khamenei contra armas de destrucción masiva, pero Irán busca capacidad para tenerla sin poseerla.
Israel ve amenaza existencial en esta política, que no varía con generaciones de ayatolás.