Elsa, una jubilada de más de 66 años, reveló que trabaja cuidando adultos mayores desde 2012 porque su pensión de 400.000 pesos no le alcanza para vivir dignamente, obligándola a mentir sobre su edad para conseguir empleo.
La entrevistada describió su rutina precaria, rechazando trabajos por discriminación etaria pero rindiendo más que jóvenes gracias a su experiencia, y criticó la vergüenza de haberes insuficientes comparados con la canasta básica de jubilados que supera el millón de pesos.
Explicó que sus hijos no pueden ayudarla por sus propias deudas y falta de ingresos estables, como su hijo fumigador independiente que lucha por cobrar, mientras ella come mal por falta de recursos para alimentos nutritivos como frutas y verduras.
El programa contextualizó con datos de desocupación al 7,5%, pérdida de 200.000 puestos y cierre de 30 empresas diarias, destacando el aumento de la tasa de actividad en mayores de 66 años en un 11% ante la crisis económica.