Israel mató al ministro de inteligencia iraní Ismail Hatif y atacó el yacimiento de gas South Pars, uno de los mayores del mundo compartido con Qatar, generando denuncias por riesgo a seguridad energética global.
Multitudes en Teherán lloraron en funerales a líderes como Ali Larijani y Golam Reza Soleimani. Irán amenazó instalaciones del Golfo, lanzó misiles a Israel causando 2 muertos en Ramat Gan y daños en Tel Aviv, usando ojivas de racimo prohibidas.
El presidente Masud Pesekian calificó los ataques como "cobardes" y juró venganza. Amnistía Internacional condenó uso de municiones de racimo por Irán.