Estados Unidos e Israel atacaron el yacimiento de gas South Pars, el más grande del mundo compartido por Irán y Qatar, generando una nube tóxica y disparando precios globales de gas y petróleo.
El sitio cubre más de 10.000 km² con reservas equivalentes a 310 mil millones de barriles de petróleo, vital para la economía regional; Irán prometió venganza destruyendo instalaciones energéticas aliadas en el Golfo Pérsico.
Expertos advierten crisis energética planetaria si escalada continúa, impactando directamente el corazón productivo de Irán.