El dato del INDEC reveló que la tasa de desocupación trepó al 7,5% en el último trimestre, un aumento de un punto respecto al año anterior que equivale a unas 100.000 personas más sin trabajo. El impacto es mayor en el Gran Buenos Aires con un 8,6%, y picos del 9,5% en Mar del Plata y Gran La Plata.
Gustavo Bazán explicó que este fenómeno refleja la transición hacia un nuevo modelo económico, con inversiones dirigidas a minería y petróleo en zonas alejadas de los centros urbanos, mientras el conurbano sufre por la caída del consumo y salarios planchados. Se observa un aumento del empleo informal y pérdida de puestos en blanco.
El análisis vinculó el dato a implicancias políticas, ya que el GBA, bastión kirchnerista que representa el 38% del electorado, resiente el cambio de modelo con temor a perder empleos, contrastando con el pleno empleo en Patagonia por Vaca Muerta donde, según el gobernador Rolando Figueroa, migran familias y abren escuelas.
Se mencionó también la inflación de febrero en 2,9% como preocupación, aunque el dólar planchado ayuda a bajar la mayorista, en un contexto de expectativas mixtas por la gestión de Javier Milei.