La canasta básica para jubilados subió a 1.824.682 pesos, cinco veces el haber mínimo de 369.600 pesos sin bono, obligando a 11% de mayores de 66 años a trabajar en 2025, sumando desempleo encubierto al 14%.
Indigna la brecha con dieta bruta de senador nacional de 11.500.000 pesos, equivalente a 6 canastas o 31 haberes mínimos; Luis Caputo confirmó sin extras, bono ni aumentos extraordinarios más allá de inflación bimestral.
El desglose muestra 500.000 pesos promedio en medicamentos (algunos hasta 800.000, PAMI cubre varios), 410.000 pesos en alimentos, 360.150 pesos en vivienda con alquiler, y 151.350 pesos en servicios, rubros en ascenso que asfixian el bolsillo.
Esta brecha resume la vida de un jubilado en Argentina, donde la mínima ni con bono alcanza para cubrir necesidades básicas.