El almacenero Chiche explicó que absorbe aumentos de precios como el 3% en lácteos para no perder clientes, aunque su negocio cayó a 4,5 puntos en febrero cuando necesita 8 para cubrir gastos.
Para reinventarse, fracciona mercadería porque a la gente no le alcanza para comprar paquetes grandes, invierte en freezers modernos y máquinas selladoras al vacío para agilizar ventas y competir con supermercados.
Los clientes priorizan marcas genéricas baratas como puré de tomate a $5.80 sin importar la marca, y evitan productos caros de limpieza e higiene personal de oligopolios; rechaza cuotas sin interés masivas de hipermercados por endeudamiento.
Productos como cereales en caja superan los 7.000 pesos y dejan de venderse, mientras promociones de apps con reintegros y premios no afectan tanto a comercios de barrio que ofrecen cuotas flexibles a vecinos.