Luis Marino, activista cubano, afirma que Miguel Díaz-Canelo no resiste y es un títere de los Castro sin poder real, atrapado entre la familia Castro y la presión de Estados Unidos.
La situación en Cuba sigue terrible con cacerolazos y manifestaciones reprimidas brutalmente: uso de bates de béisbol con clavos, balas de plomo reales y heridos como un joven baleado en la pierna al filmar toma de sede del Partido Comunista.
Marino no puede volver a Cuba por riesgo de expulsión o chantaje, similar a métodos del régimen iraní, y cubanos apoyan fin del régimen como en Irán apoyan a Israel y EE.UU.
Destaca inversiones pendientes como la de Jorge Masvidal en Cuba libre, exigiendo salida de los Castro tras 67 años de convertir al pueblo en proletarios.