Cecilia Iraola de 53 años, Blanca de 64 y Francisca murieron baleadas en las últimas 24 horas en distintos barrios de Buenos Aires por la ola de tiroteos cotidianos y sicarios que buscan objetivos equivocados.
Cecilia falleció por dos balas perdidas cuando un sicario contratado por una disputa de auto impactó su casa en busca del hijo de la víctima; detuvieron al autor intelectual y titular de la moto usada, aunque el sicario huyó.
Blanca, madre de un policía bonaerense llegada de Catamarca, descansaba en Lanús cuando una bala de un tiroteo en plaza cercana la atravesó por la ventana durante venganza por denuncia previa; su hijo salió a repeler con 30 disparos.
Francisca cayó de un balcón en José León Suárez al confrontar a tres hombres que buscaban a su sobrino ladrón; la balearon y escaparon amenazando a la familia con más víctimas si no aparece el objetivo. El noticiero denuncia el descontrol de armas como ruleta rusa insoportable.