La tormenta que azotó Buenos Aires dejó destrozos en el Lugano Tennis Club: árboles caídos sepultaron juegos infantiles, techos de pileta y frontón volaron como en tornado, chapas metálicas esparcidas por el parque. Alejandro Puebla reportó en vivo testimonios de vecinos y empleados: "todo volaba en círculo, no se veía nada", "las chapas respiraban", viento giratorio a la 1:30 PM embolsó portones abiertos y arrasó pasillos. Patricia, administrativa, contó el estruendo y cómo el viento hizo volar chapas que cayeron en autos y plaza.
El reportero mostró chapas de metal grandes esparcidas, vidrios rotos, puertas arrancadas y columnas torcidas en la cancha de básquet. Empleados como Mario describieron el caos y el efecto tornado. Por suerte, no hubo heridos pese a la gente presente.
En el natatorio, el techo e hierros fueron totalmente arrancados; sacaron rápido a los nadadores. El viento concentrado destrozó el lugar sin víctimas, solo daños materiales impresionantes.