Susana recibe en vivo una pizza y un tiramisú enviados por una espectadora llamada Teresa como canje durante el programa. La conductora muestra su entusiasmo mientras come la pizza de cebolla y margarita, y menciona que tenía que estar flaca para una filmación al día siguiente pero no resiste la tentación.
Los panelistas comentan la entrega, advierten sobre no dar dulce a los perros que aparecen en la escena, y Susana agradece efusivamente a Teresa, invitándola a conocerse personalmente. La interacción es casual y llena de risas, con Susana despeinada y sin filtros.