Rosita participó en una actividad de bouldering o escalada en pared baja junto a sus hijas Cata y Marta en Cuestión de Peso, superando su miedo inicial por el sobrepeso que antes le impedía actividades físicas extremas.
Las hijas, que practican escalada hace un año y medio y tres años respectivamente, sorprendieron a su madre llevándola al gimnasio; Rosita trepó con esfuerzo, usando piernas y alcanzando altura guiada por la instructora Maru, quien enfatizó técnica progresiva para todos los niveles.
Emocionada, Rosita cambió su "chip de no puedo" al lograrlo pese al cansancio mental y físico, destacando el apoyo familiar y cómo el sobrepeso ya no la limita tanto. Sus hijas la motivaron en equipo, convirtiéndose todas en escaladoras por un momento.
La experiencia graficó su tratamiento: emoción, sacrificio y familia, llenando de satisfacción a Rosita que antes lo veía imposible.