Para ser salvos, hay que obedecer requisitos como oír el Evangelio, que genera fe para creer en Dios y en su Hijo Jesús, quien dio su vida para que los creyentes tengan vida eterna. El tercer requisito es arrepentirse de los pecados, pues sin arrepentimiento perecen eternamente, y en Hechos se indica que el arrepentimiento borra los pecados. El pecado separa de Dios y su paga es muerte espiritual.
Cuarto requisito es confesar a Cristo públicamente, como Jesús dijo que declararía ante el Padre a quien lo declare amigo. Quinto es el bautismo para el perdón de los pecados, parte de la obediencia al Evangelio. El predicador urge predicar el Evangelio, poder de Dios para salvación, pues el mundo necesita a Jesucristo y la iglesia debe anunciarlo.