El predicador enfatiza la disciplina del silencio y retiro espiritual como esencial para crecer en la relación con Dios, recordando que Jesús se apartaba regularmente a orar en soledad y llevaba a sus discípulos a lugares apartados como el monte o Getsemaní.
Explica cómo planificar estos retiros: presupuestarlos en la agenda para superar la oposición del diablo, elegir un lugar silencioso como una carpa, río o pieza en casa, apagar celulares, TV y distracciones, y combinar con ayuno parcial, caminatas de oración y poder del acuerdo en pareja o familia.
Comparte anécdotas personales como orar en el río o baño de la fábrica en Capitán Bermúdez, y destaca que Dios caminaba con Adán y Eva al crepúsculo. En tiempos de crisis de fe, salud, familia o matrimonio, insta a pausar la vida diaria, tocar fondo para recurrir a Dios y pelear con armas invencibles contra fuerzas de maldad.
Indispensables en el retiro: Biblia, cuadernito para anotar revelaciones o distracciones del diablo, y preferir solo Escritura para evitar confusión.