Personas con problemas auditivos reciben sanidad inmediata, mientras Dios restaura articulaciones y huesos. El pastor insta a ponerselas manos en los ojos y declarar fe para milagros en vista y oído. Levanta manos quienes necesitan sanidad en cadera, rodillas y columna.
Declara fuego de Dios tocando a cada uno, restaurando cartílago y hueso donde faltaba. Cuenta hasta tres para activar fe con obras, declarando el milagro en nombre de Jesús sobre piernas, pies, cadera y columna.
Continúa exhortando a probar el milagro inmediatamente, caminar si no podían, correr al altar. Testimonio impactante: una hermana con lesión de hace tres años, fractura de tibia y peroné expuesta con huesos afuera, siente el dolor irse al soltar la palabra y camina normal sin trípode para gloria de Dios.