En Salta a 19 grados, el piloto Pablo y familia, con ayuda de su hija Sofi que trae la pieza olvidada, presentan objetos hereditarios náuticos de abuelos para tasar, incluyendo un cronómetro marino Charles Froschmann de Inglaterra circa 1850.
Pablo cuenta cómo soñó ser piloto desde chico viendo aviones en la playa, equilibrando vida familiar pese a viajes, con Sofi organizando la casa; destacan herencia familiar "movida" por aire o agua.
El tasador identifica el cronómetro deteriorado pero valioso por era de expansión inglesa y revolución industrial con barcos a vapor, usado para marcar tiempo independientemente de zonas horarias.