El pastor explicó cómo José rechazó la oferta seductora de la esposa de Potifar porque temía a Dios, destacando que el temor reverencial es el mayor tesoro para los creyentes.
Recordó ejemplos bíblicos como la reina Vasti, excluida por desobedecer al rey y deshonrarlo; Moisés, que perdió su ministerio por no santificar el nombre de Dios al golpear la roca; y Ananías y Safira, juzgados por irreverencia, lo que generó temor en la iglesia.
Enfatizó que Dios reserva su amistad para quienes lo temen con respeto, citando a Pedro y la elección de líderes con temor de Dios por encima de títulos. Las parteras Sifrá y Puá desobedecieron al faraón por temor a Dios, bendijeron a Israel y fueron recompensadas con descendencia numerosa.
Concluyó que los creyentes deben vivir en temor del Señor para que la iglesia crezca, cuidando a los recién nacidos espirituales como las parteras, defendiendo la vida y honrando al Dios de la vida.