En una intensa sesión de oración, el pastor reprende males y declara sanidades milagrosas en problemas como bultos malignos en piernas, desprendimientos de retina, retinosis pigmentaria, extravismo, problemas de oído y articulaciones desgastadas.
Invoca poder de Dios para sordos que oyen y ciegos que ven, como en tiempos de Cristo, orando por restauración de meniscos, artrosis, osteofitos y dolores en huesos, caderas, rodillas, tobillos y columna, tanto para presentes en el lugar como televidentes.
Pide a Pastor Fabián orar por vista y oído, exhorta a creyentes con problemas físicos a pararse y levantar manos, declarando en nombre de Jesucristo que el fuego divino genera cartílago y hueso nuevo, con ángeles ministrando uno a uno.
Activa la fe ordenando caminar el milagro pese al dolor inicial, contando hasta tres para recibir la sanidad en piernas, pies, cadera y columna, enfatizando que la fe sin obras es muerta y animando a moverse y testificar.