El predicador insta a los fieles a declarar con fe que Jesús sana, citando Éxodo para afirmar que Dios es Jehová el sanador y que por sus llagas fuimos curados.
Exhorta a accionar el milagro declarando palabras de fe, ignorando dudas del diablo, y asegura que Dios sana por amor, no por merecimiento, incluso con fe pequeña.
Anuncia milagros creativos como aparición de órganos y huesos en la atmósfera de poder, y llama a adorar al Espíritu Santo presente para libertad de enfermedades.