El padre Luis, sacerdote argentino en un pueblo cristiano montañoso a 30 kilómetros de Beirut, describió cómo ven misiles y columnas de humo de ataques en Líbano pero su zona permanece segura sin ataques directos, recibiendo 70 refugiados este año y 150 el pasado por la crisis económica y guerras continuas.
Con experiencia en Intifada, Irak y Tierra Santa, afirmó que en la guerra todos mienten, mezclando religión, geopolítica y poder, sin esperanzas humanas de paz por sabotajes políticos, confiando solo en Dios mientras ayudan a la gente. Desmintió creencias locales sobre bomba nuclear iraní, viéndola como demostración disuasoria sin intención real por fatwa religiosa de Jomeini contra armas atómicas.
Reconoció fanatismo en grupos como Hezbolá vinculado a atentado a Embajada de Israel en Argentina y Estado Islámico en Irak, pero enfatizó que la mayoría de la gente normal rechaza extremistas y se adapta a explosiones y toques de queda continuando la vida diaria.
El panel destacó la demencia de vivir con miles de muertos e heridos, y el padre pidió oraciones por la región antes de despedirse.