Nuevos ataques israelíes impactan centros de Hezbollah en Beirut mientras sirenas de alerta suenan en Tel Aviv por misiles desde Líbano e Irán. En el día 16 del conflicto, Israel busca destruir infraestructura terrorista de Hezbollah, grupo financiado por Irán que actúa como gobierno paralelo en Líbano.
Hezbollah se sumó a ataques contra Israel pese a órdenes del gobierno libanés de no involucrarse, generando tensión interna y posible incursión israelí. Francia media con llamado a Irán para deponer actitudes bélicas, mientras Trump convoca coalición con China para proteger Estrecho de Hormuz.
Bombas racimo de Irán, prohibidas por su efecto indiscriminado, y fósforo blanco de Israel contaminan áreas y afectan civiles y agricultura. Analistas ven a Israel bien posicionado con Domo de Hierro, Irán apostando al caos regional y alza del petróleo, y EE.UU. decidiendo la duración del conflicto.
Diputados argentinos vinculan el conflicto a atentados de Hezbollah contra Embajada de Israel y AMIA, urgiendo combatir terrorismo internacional. Impacto económico: barril sube a 100-106 dólares, beneficiando exportaciones argentinas por superávit energético.
En Israel, alarmas suenan hasta 48 veces al día en zonas como Tel Aviv y norte, con solo 40 segundos para refugios ante misiles libaneses. El objetivo israelí es la rendición de Irán, que no reconoce su existencia.