En la gala de Gran Hermano, Manu se convierte en el nuevo líder de la semana tras una competencia reñida, obteniendo el poder de fulminar a un participante y elegir quiénes no nominarán mañana.
Manu fulmina directamente a Kinsia por considerarla una jugadora difícil de leer y competencia fuerte. Luego, envía a la galería a Sincia (no nomina), Ema, Sol, Edu y Danerick, sacándoles el poder de nominación para proteger a su grupo y manejar la placa.
Los afectados reaccionan con resignación o tranquilidad, destacando que es parte del juego. Kinsia menciona sentirse aludida en comentarios previos sobre un sartén.
El líder explica sus decisiones como estrategia para cuidar aliados y neutralizar impredecibles, en una semana clave con solo dos nominadores restantes.