En una entrevista, un representante industrial describe a la Argentina en transición de una economía inflacionaria cerrada a una integrada al mundo con baja inflación, enfocada en costos, precios y eficiencia.
Explica que antes los empresarios se adaptaban a distorsiones macro como déficits, impuestos a exportaciones, problemas laborales e infraestructura, corrigiendo precios sin competir globalmente.
Critica la falta de unidad empresaria pasada para cuestionar reglas macroeconómicas, aunque reconoce que el 95% de distorsiones no dependían de ellos. Aboga por adaptación a la nueva realidad.