El panel de Duro de callar profundizó el debate sobre la decisión del gobierno de dar de baja un millón de planes Volver al Trabajo (ex Potenciar Trabajo) a partir de mayo, sin ofrecer empleo genuino ni alternativas, en medio de una recesión que ya provocó 230 mil despidos y el cierre de 23 mil pymes, según denunciaron panelistas y empresarios conectados.
Jorge, dueño del tradicional restaurante El Globo en Salta y Polito, relató que sus ventas cayeron un 50% respecto al año anterior, pese a tener 35 empleados y haber resistido la pandemia con ayuda del ATP, aunque criticó la impresión de dinero que generó inflación. Maximiliano Pizeta, vicepresidente de Monapi del Movimiento Nacional PYME, alertó que el poder adquisitivo está destruido, la clase media se desmorona y es imposible producir por créditos al 40-50%, cargas laborales y falta de demanda.
Panelistas como Nacho Recalde y Tamara criticaron que funcionarios como Javier Milei, Luis Caputo y Federico Sturzenegger nunca dirigieron empresas reales, acusándolos de impulsar una reforma laboral que favorece corporaciones y uberización sin convocar a pymes, que generan 7 de cada 10 empleos. Mensajes del público expresaron angustia por perder planes que pagan alquileres o financian changas, con un comedor pasando de 500 a 4.000 personas atendidas.
El intercambio incluyó acusaciones de risa irrespetuosa hacia trabajadores, defensa del sector privado como generador de riqueza y críticas al FMI, inflación heredada y políticas contradictorias del gobierno, como retenciones móviles pese a promesas previas. Empresarios tradicionales resisten, pero advierten que sin consumo no hay salida.
Julia leyó mensajes mayoritariamente en contra de la baja de planes, con gente de 53 años desocupada que usaba la ayuda para emprendimientos, y reclamos por sueldos en dólares prometidos por Milei. El debate cerró reconociendo la polarización, pero defendiendo el intercambio de ideas.