Cristina Fernández de Kirchner declaró en el juicio por la causa Cuadernos de las coimas, donde se la acusa de liderar una asociación ilícita para recaudar sobornos de empresarios en obras públicas, energía y transporte. Llegó al Tribunal Oral Federal 7 saludando a militantes y acompañada por su abogado Carlos Beraldi, negando las acusaciones y victimizándose al cuestionar dónde está el dinero de las coimas, afirmando que allanaron sus propiedades sin hallar nada.
En su alegato, tildó de "mafiosos" al juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli, acusándolos de prácticas mafiosas como detenciones para extorsionar a empresarios y obligarlos a declarar en su contra. Descalificó la causa como un "gran disparate", cuestionó la credibilidad de los cuadernos y arrepentidos, y defendió que si hubiera recibido miles de millones no estaría en esa situación.
El panel de +Noticias, con Claudio Jaquelín, Martín Rodríguez Ebra y Alfredo Leuco desde Tel Aviv, criticó duramente su defensa política, resaltando pruebas contundentes como testimonios de empresarios, arrepentidos e imputados colaboradores que confirmaron el esquema de coimas llevado por el chofer Centeno y José López. Recordaron fortunas de testaferros como Lázaro Báez, Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, y el rol de Néstor Kirchner en originar el sistema corrupto.
Analizaron que Cristina mantiene influencia simbólica sobre el peronismo, impidiéndole renovarse y reconocer la corrupción kirchnerista para recuperar credibilidad. Destacaron la hipocresía de empresarios que pagaron sobornos con sobreprecios al Estado y ahora alegan extorsión, y lamentaron la lentitud del juicio con 87 imputados, mayormente empresarios.