Los participantes de Gran Hermano juegan una dinámica donde sacan carteles con adjetivos positivos en verde y negativos en rojo, se los asignan a compañeros y justifican la elección ante todos, generando cruces y defensas inmediatas.
Nico arranca calificando a alguien de honesto y recibe de vuelta acusaciones como tergiversadora para Sol, quien responde que no se pone en rol de víctima y que el otro no entiende nada. Luego nombran a Emma como astuta jugadora que sabe moverse en la casa y manipular percepciones.
Continúan con ventajero para ex participantes como Edu, Emma y Sol por su experiencia previa, victimizado para Dani en situaciones que se dan vuelta, y amarrete para Dinera por cigarrillos negados. Bryan es bacán y copado, Titi inspirador, mientras persisten debates sobre persistencia y discriminación.
La prueba avanza con más dardos como coqueta para Lola y Luana, exitoso para Brian como líder natural, y renegada o dialogante para otros, con justificaciones largas y tensiones palpables en la convivencia.